El Origen de la Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla

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Los orígenes de la Virgen de los Reyes se remontan al siglo XIII, en concreto, en el año de la reconquista de Sevilla, en el año 1248.

En dicho año, entre agosto y noviembre, el Santo Rey Fernando III, cercó la ciudad de Sevilla con el propósito de arrebatarle la ciudad a los musulmanes que allí se encontraban, bajo el dominio del reyezuelo musulmán Axataf.

Una noche, poco antes de su entrada en Sevilla, Fernando III, estaba rezando en su campamento de Tablada, cuando de repente se adormeció en plena oración. Fue entonces cuando tuvo una milagrosa visión. La Virgen se le apareció, con el niño Jesús en brazos, y le dijo:

“-Fernando, por tu gran piedad, yo te prometo que conquistarás Sevilla.”

Al día siguiente, el Rey de Castilla, llamó a su capellán, que era el obispo D. Raimundo, y le explicó la visión que había tenido la noche anterior. Poco después, el 23 de noviembre de 1248, se cumplió la profecía, y el monarca castellano pudo entrar victorioso en la ciudad.

Ya una vez en el Real Alcázar, Fernando III, quiso que sus artistas escultores reprodujeran aquella imagen mariana, pero ninguno de ellos, conseguían dicho propósito. Ocurrió pues, que un día, llegaron al Real Alcázar, tres jóvenes con una vestimenta propia de los peregrinos que realizaban lo que hoy conocemos como el Camino de Santiago y que solían bajar al sur. Estos jóvenes pidieron ser recibidos por el Monarca, y este accedió. Les preguntó a los escultores qué deseaban, y estos dijeron que estaban realizando el viaje de perfeccionamiento de nuestro arte. El Rey les ofreció todo lo que necesitaran, y como muestra de agradecimiento, los jóvenes artistas le preguntaron al Monarca que si podían labrar una imagen mariana para su capilla. Fernando III aceptó, y les entregó cuantos materiales necesitaran, aunque estos escultores pusieron como condición que nadie les molestara mientras realizaban la imagen. Una de las criadas, movidas por la curiosidad, espió a los jóvenes, y observó que los artistas no estaban trabajando, sino arrodillados y cantando plegarias. La criada fue a avisar al Rey, y este fue corriendo hacia la cámara donde se encontraban los peregrinos. Cuando llegó, vio por la cerradura la imagen de una Virgen exactamente igual que la del sueño que tuvo antes de la reconquista. Al abrir la puerta, le cegó el resplandor de una luz, y los jóvenes que allí estaban, desaparecieron en ese instante. Fue entonces cuando Fernando III comprendió que aquellos peregrinos eran en realidad, ángeles y que le habían dejado esa imagen como un regalo del cielo. Los guardas afirmaron que no vieron salir a ninguna persona por las puertas de la muralla del Palacio, y escultores sevillanos de la época concluyeron, una vez examinada la imagen, que no era posible realizar la escultura en tan poco tiempo, y desconocían de que tipo de material se trataba.

El obispo Raimundo lo declaró un acto milagroso, y ordenó poner a la Virgen en la capilla, con la advocación de Ntra. Sra. de los Reyes. Fernando III pidió ser enterrado a los pies de esta imagen, y es por ello que la Virgen se trasladó a la Capilla Real de la Catedral donde se encuentra el féretro del Monarca.

Otra cuestión importante, es el Patronazgo de la Virgen de los Reyes. Muchos afirman que es la Patrona de Sevilla, otros afirman que es la Virgen de la Hiniesta. Pero realmente, ninguna de ellas es la Patrona de la Ciudad de Sevilla. La Virgen de la Hiniesta es la Patrona de la Corporación Municipal de Sevilla, mientras que la Virgen de los Reyes es la Patrona de la Archidiócesis Hispalense, y fue así por la gran devoción que el cardenal Pedro Segura le profesaba. La verdadera Patrona de la ciudad de Sevilla es la Virgen del Pilar, de la que ya hablaremos en otro artículo.

Fuente: “Tradiciones y Leyendas Sevillanas” de José María de Mena.

 

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