En debate la recuperación del acompañamiento musical en la Quinta Angustia

En el último número del boletín anual que edita la Archicofradía de la Quinta Angustia, y concretamente, en la editorial escrita por su hermano mayor, D. José Soto Mediero, sale a la luz un debate que lleva ya varios años en la palestra, y que no es otro que la recuperación del acompañamiento musical bandístico tras el misterio.

Como de todos es sabido, esta corporación llevó hasta el año 1904 una banda de música, concretamente en los años previos a su supresión, fue acompañada por la Banda del Regimiento Soria 9. Ese mismo año la corporación estrena las actuales andas procesionales, que suponen un esfuerzo económico considerable y hacen que la hermandad tenga que prescindir de dicha formación.

Durante décadas el paso fue en riguroso silencio, hasta que en la década de los 60, concretamente en 1962, se incorpora el actual acompañamiento de sochantres. Curiosamente hasta 1973, no se dedica la primera pieza de capilla musical a la corporación, y que es la titulada “La Virgen Llora” de Enrique García Silva, a la que seguirán piezas de Vázquez Garfía, Ferrer Garrofé, Barros Jódar entre otros.

La Junta de Gobierno decidirá, tras haber recepcionado las diversas propuestas, tomará una decisión sobre un tema que lleva décadas en debate por algunos hermanos de dicha hermandad. Curiosamente a día de hoy, y sin nada que lo pueda rebatir, esta corporación del Jueves Santo tiene el privilegio de poseer la marcha procesional más antigua de Sevilla dedicada a una hermandad, y que no es otra que la “Marcha Fúnebre Opus Nº2” de Rafael Cebreros (1868), compuesta en una época en la que la hermandad procesionaba con el paso del Dulce Nombre de Jesús (acompañado por una banda de tambores) y el misterio con la citada Soria 9.

Esta composición musical se une a marchas como la celebérrima “Marcha fúnebre (Quinta Angustia)” de José Font Marimont (1895) y entre otros. La hermandad siguiendo su habitual discreción y buen hacer, dará una solución a este debate abierto, y que también ha afectado en los últimos años a corporaciones como Pasión y la Soledad de San Lorenzo que prescindieron del acompañamiento musical por cuestiones económicas.

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