El cuarteto “Brigada Amarilla” ha puesto una pincelada cofrade a su actuación en los cuartos del concurso de agrupaciones carnavalescas de Cádiz.

En la noche de ayer, la formación gaditana sorprendió a todos con su espectáculo, pero concretamente, a los más cofrades. En la actuación tuvo cabida diferentes elementos cofrades, desde un monaguillo en una taquilla, hasta un tramo de nazareno a sones de Eternidad.

El humor, los carnavales y la Semana Santa siempre han estado muy ligados, ya sea positiva como negativamente, pero en este caso, se complementan a la perfección. Todo comienza con el descubrimiento, por parte de los dos bomberos, de un monaguillo en el interior de una taquilla, a lo que le sigue el intento de realizar un salvamento a un hombre que se encuentra en el balcón de su casa en la que hay un incendio. Al intentar acceder a la vivienda, se topan con transcurso de una procesión, con los sones de Rosario de Cádiz encarnado en la marcha icónica de la formación musical, Eternidad. La intención del cortejo de intentar seguir su recorrido se ve frustrada por estos bomberos al encontrarse en acto de servicio intentando apagar el fuego. El hermano mayor aparece en escena, se despoja de su capirote para intentar transitar por la calle, siendo este el dueño de la casa en llamas. Tras una larga discusión en la que se finge hasta una saeta, esta termina con la simulación, por parte de los bomberos, de que está lloviendo, lo que obliga al tramo de nazarenos retirarse de nuevo a su sede canónica. La guinda la ponen los bomberos, cuando uno de ellos, al marcharse la cofradía, se va corriendo, a lo que el otro le pregunta por qué se va, y responde que “la recogía es mu bonita”.

En conclusión, un espectáculo anecdótico, cargado de arte y humor, que podría encajar perfectamente en un episodio de la mini serie cofrade “El Palermasso” de Antonio Garrido… ¿habrán tomado nota de ello?.

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