Un Jueves Santo a medias, pero lleno de religiosidad

 

Sevilla amaneció con un nuevo Jueves Santo, día del Amor Fraterno, de visitas a los Sagrarios, de Oficios y de tradición. Este año y rompiendo con el dicho tradicional “no fue uno de los jueves al año donde brilla más el sol”.
Desde primeras horas el tiempo amenazó con una inestabilidad con presencia que finalmente acabó rompiendo en unas precipitaciones de carácter semitorrencial con inclusión de granizada. Esto por supuesto afectó a la jornada y a sus hermandades, motivando que solo las tres últimas pudiese efectuar su estación de penitencia.
El Monumento al Santísimo se disponía en todas las parroquias y en Santa Iglesia Catedral a la vez que muchas se preparaban para los Santos Oficios con la misa “In Coena Domini” que da el pistoletazo de salida al Triduo Pascual e inicia los días importantes de la Semana Santa.

LOS NEGRITOS, PRELUDIO DE LA CORONACIÓN

Todo estaba preparado en la calle Recaredo. El Santísimo Cristo de la Fundación y Nuestra Señora de los Ángeles se disponían en sus pasos. Este año además con una emoción especial, puesto que era la última estación de penitencia antes de que Nuestra Señora de los Ángeles fuese coronada. En la capilla de los Negritos se comenzaba a formar el cortejo, incluso presentando estampas insólitas, como la presea de la Virgen, que lució la antigua que labrara Seco Velasco, mientras que la suya actual de estilo Art-Nouveau se encuentra en proceso de enriquecimiento y restauración.
La hermandad solicitó demora al Consejo, pero el tiempo se mostró infranqueable y finalmente la corporación tuvo que suspender su salida procesional. Un sabor agridulce a medias puesto que, en el próximo mes de mayo, Nuestra Señora de los Ángeles será coronada canónicamente en la Santa Iglesia Catedral engrosando la lista de dolorosas y titulares letíficas que ostentan dicho honor.

SANTA CATALINA AGUARDARÁ OTRO AÑO MÁS PARA VER SALIR A SU HERMANDAD

No pudo ser. Tras 14 años de exilio, Sevilla se preparaba para poder presenciar de nuevo la salida de la cofradía de la Exaltación desde su sede canónica de Santa Catalina. Tarde de recuerdos por todos aquellos que se encontraron con el Padre Celestial durante estos años de ostracismo. Los pasos dispuestos en las naves del templo mudéjar. El misterio de los Caballos imponente y su bendita Madre de las Lágrimas se disponía bellísima en su paso de palio, obra regionalista de principios del siglo XX y que sigue asombrando a mayores y pequeños.
Incluso había un estreno musical por parte de José Manuel Bernal, director de la banda de música de la localidad del Arahal que acompaña al palio de la dolorosa. Pero no pudo ser, tras pedir demora al igual que la anterior hermandad, la corporación de la calle Gerona tuvo que suspender su estación de penitencia. Aunque el dolor se palpaba, pudo mitigarse algo al poder afirmar que por fin la Exaltación estaba en su sede canónica un Jueves Santo después de casi tres lustros.

LA VICTORIA CORONADA DE MARÍA NO PUDO ESTRENARSE EN SEMANA SANTA

Las miradas se posaron en la cofradía de las Cigarreras. La hermandad que poco a poco va apostando por un sello clásico con sabor decimonónico en su paso de palio, presentaba a su dolorosa coronada por primera vez en Semana Santa, tras habérsele impuesto la presea en octubre. Todo dispuesto en la capilla de la Real Fábrica de Tabacos.
El misterio de Sagrada Columna y Azotes se mostraba en todo su esplendor en el interior con un exorno floral de regusto en su portentoso paso de misterio. Pero todas las miradas se dirigían a Ella, en ese palio de cajón bordado por el insigne Ojeda, y un exorno floral de aires románticos con una vestimenta muy acorde al sello que buscan en el segundo paso de la cofradía. Los partes meteorológicos seguían sin ser halagüeños, cosa que motivo finalmente la suspensión de la salida procesional por parte de la cofradía tabacalera, que tendrá que esperar otro año para que Sevilla encuentre a su Victoria Coronada.

EN FERIA SE QUEDARON SIN PODER ORAR AL SEÑOR DE MONTESIÓN

La tarde iba apagándose con cada suspensión de salida procesional. Montesión era la siguiente en poner sus nazarenos en la calle. En su capilla, la hermandad dominica presentaba al misterio de la Oración en el Huerto de Getsemaní y María Santísima del Rosario en sus pasos con importantes estrenos en su haber como nuevas túnicas para los apóstoles de Soledad Rodrigo, así como la restauración de dos evangelistas de las capillas del misterio y restauración de las antiguas varas de la cofradía y nueva vara para el director espiritual y la restauración de los Evangelistas del misterio por David Segarra.
El tiempo iba mejorando poco a poco, y la hermandad solicito prórroga para decidir si poder salir o no, pero finalmente la calle Feria no pudo encontrarse con sus queridas imágenes de la pequeña capilla de Montesión que ya aguardan a un nuevo Jueves Santo para repartir oración por las calles de Sevilla.

Y EN LA MAGDALENA BRILLÓ EL SOL ANTE EL MISTERIO MÁS BARROCO

Como en 2007. Hace más de una década se repitió una estampa similar, con la suspensión de la salida de las cuatro primeras hermandades, y como en aquella ocasión la Archicofradía de la Quinta Angustia rompió contra todo pronóstico y se echó a las calles de Sevilla. Atrasando su salida hasta las 20:20, la cruz velada hizo acto de presencia ante una cantidad ingente de público que se agolpaba en las puertas del antiguo compás dominico de San Pablo.
Pocos minutos después, la ciudad contemplaba al misterio barroco por excelencia. El Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y Quinta Angustia de María Santísima Nuestra Señora comenzaban su discurrir procesional. El canto de los sochantres y la música de capilla marcaban el andar cadencioso de esa portentosa obra de bronce y ébano. Sonaban las capillas dedicadas a la corporación y se escuchaba a García Silva, Ferrer Garrofé, Barros Jódar entre muchos otros. Lo que Font soñó se materializaba a través del órgano de la Magdalena. Un cortejo cuidado y milimetrado que pone en la calle una de las hermandades más señoriales de Sevilla.
Como estreno el mecanismo de la cruz que cambiaba el tradicional manual de cremallera y que de este modo evitaba también que la cruz sufriese vaivenes innecesarios. El crujir de la madera y el movimiento del Santísimo Cristo son de por sí una estampa imborrable y que forma parte de la retina colectiva de numerosos sevillanos. Un misterio por el que no pasan los años. Estampas de siglos pasados y que contemplaron todos los sevillanos que nos precedieron. Culmen del clasicismo y la sevillanía más puras.
Cortejo que aumenta con los años y donde se ve a las nuevas generaciones, savia nueva y futuro de la corporación que van poco a poco escalando con su trabajo y esfuerzo, y siguiendo el legado de sus predecesores. Decir Quinta Angustia es decir barroco, tenebrismo, dolor, elegancia, clase, añejo, decimonónico, es decir Jueves Santo. Tras una estación de penitencia magnífica y pasadas la medianoche, hacia su entrada en su parroquia en portentoso paso de misterio de la cofradía, cerrando un nuevo Jueves.

EN LA ANUNCIACIÓN LLORÓ LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL VALLE

La tarde del Jueves se iba recomponiendo y la siguiente hermandad de la nómina tras atrasar su salida ponía en la calle su cortejo. Decir Valle, es decir añejo, decimonónico y romanticismo. Desde su cruz de guía hasta el último músico del palio. Todo medido. Un recorrido con numeroso público que contemplaba al Cristo de la Coronación embelesado. El paso de los espejitos avanzaba con música de capilla y escolanía que interpretaba los motetes que compusiese el maestro Gómez-Zarzuela entre otras piezas sacras.
Tras él, el Nazareno con la Cruz al Hombro, donde se pudo ver el estreno del paño de la Mujer Verónica, de Reyes de la Lastra. Ejemplo de que lo clásico y realista no muere, gran acierto de la corporación tras el fallido experimento del pasado año. El silencio se palpaba a su paso mientras Cristo consolaba a las mujeres “Hijas de Jerusalén no lloréis por mí”. Todo cambia con el final. Llega la dolorosa de los ojos verdes.
Pasa la Virgen del Valle. Detrás, la banda del Maestro Tejera, binomio indiscutible del palio más antiguo de nuestra Semana Mayor. Todo medido y en armonía. Manuel Bejarano se estrenaba como vestidor de la imagen manteniendo su sello característico, pero llevándola a otro camino, mostrándonos el dolor de una madre de manera muy acertada. Todo en ese palio es magnificencia y cuando se aleja y escuchamos la composición del maestro Gómez-Zarzuela sabemos que todo se acaba.

RUAN, ESPARTO Y PLATA JUNTO A LA MADERA HECHA PERFECCIÓN

La noche cae en Sevilla. Todo ha vuelto a su cauce. Mientras se alejan las túnicas moradas de la Magdalena y la Anunciación, aparece en escena el ruan y el esparto. La cruz de guía de Palomino hace acto de presencia en la plaza del Salvador, abarrotada para ver a el portentoso Nazareno de Martínez Montañés. Se contiene la respiración y sale la obra de Cayetano González, sagrario de plata y monumento que cobija al Nazareno más perfecto de la ciudad y al que “solo le hace falta respirar”. Ver al Señor de Pasión en las calles es retrotraerte a centurias pasadas, solo, o con Simón de Cirene, en andas de plata, de madera o doradas. Avanza con cadencia parsimonia y Sevilla enmudece.
Detrás en el magnífico palio de Capmany y Amiáns se cobija a Nuestra Madre y Señora de la Merced, talla contemporánea, pero de la mejor factura y calidad del onubense Sebastián Santos y acompañada por San Juan Evangelista que la consuela camino al Gólgota. Todo en el palio es perfección, desde la orfebrería, pasando por el exorno y los bordados y con los sones de la banda Nuestra Señora de la Oliva de Salteras que saben transmitir con su música la oración lúgubre necesaria para el momento. Suena Turina, suena Ramón González, Braña, Font de Anta, Font Fernández.
Sevilla despide con la trasera del maravilloso palio la noche de Jueves Santo, del Jueves del Amor y de la Institución de la Eucaristía. Cristo, Cordero de Dios, va a ser entregado y nos va a quitar los pecados y por su sacrificio y redención busca redimirnos. Sevilla vuelve a vivir el Misterio Pascual de forma admirable y se prepara para su gran noche, con la fusión de lo devocional, lo piadoso, lo fúnebre, y lo festivo. La diversidad y tipificación se manifiestan.

 

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