Un Viernes Santo marcado por la hora nona

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Despertó Sevilla , despertó con la gran pena de que sabía que los sagrarios estaban vacíos , no se escuchaban las palabras del hijo en ninguna iglesia , ni en la Catedral, Sevilla estaba huérfana de Dios en la liturgia y por desgracia también en las calles. Aun todos pensamos que tras un Jueves Santo dudoso ,pero fructífero nuestras hermandades saldrían a las calles para dar testimonio de Dios pero desgraciadamente para todos no fue así. Tocaba la Hora Nona , la Hora en que según las santas escrituras el Hijo expiró pareciese que el cielo llorase su perdida y el velo que cubría la cuidad se rompió y la lluvia comenzó desde la cornisa del Aljarafe hasta llegar a Sevilla.

MIRADAS AL CIELO, MIRADAS AL CACHORRO

El sol resplandecía aun solo con algunas nubes molestas sobre la basílica de la hermandad , todos los fieles de agolpaban en sus puertas esperando una sola palabra, una palabra que marcaría la espera de un año entero, todos mirábamos el cielo en busca de amparo al igual que el Hijo lo busco en sus últimas horas. Pero  a la hora en la que debieron abrirse las puertas de la basílica y comenzar a soñar despiertos se comunico la decisión de la hermandad : tras consultar el pronóstico varias veces y ser parecido al del día anterior no podía arriesgarse , por lo tanto quedaba suspendida su estación de penitencia. Todos los nazarenos salían algunos mirando al cielo e incrédulos por el sol brillante que azotaba Sevilla pero que se iba pintando de gris a cada momento un poco más , otros con lágrimas en sus ojos y mirando a sus titulares rogando que les amparen un año más.

ENTONCES LA ESPERANZA SE TRASLADÓ A LA CARRETERÍA

Tras el primer no de la tarde , ahora la ilusión se centraba en la capilla de La Carretería , su salida estaba programada para 40 minutos más tarde y eso le daba al cabildo de hermanos más margen para poder observar el pronóstico y esperar alguna mejoría para poner su cruz de guía en las calles de Sevilla con seguridad. Se barajaron varias maneras de poner a sus titulares en las calles , se habló con los capataces para llegar a paso ligero a campana si posponían todo lo posible su salida , pero el sol que hasta ahora y solo con alguna nube resplandecía en Sevilla se tornó negro y el parte meteorológico era devastador :80% de chubascos seguros hasta las ocho de la tarde . Y con el toque de la Hora Nona Sevilla oscureció , la lluvia empezó a descargar con fuerza en Aljarafe , en poco tiempo llegaría a Sevilla . Y entonces el comunicado llegó: Carretería tampoco saldría.

EN VILO EN SAN BUENAVENTURA

Todos aun con esperanza de ver a Dios en las calles nos trasladamos hasta un hueco en el arenal , San Buenaventura.Allí se esperaba por parte de todos un milagro , un parte meteorológico positivo que hiciese que de la calle Carlos Cañal saliese Dios y diese paz a Sevilla, pero desgraciadamente no fue así.Antes de las seis y media de la tarde y tras observar la lluvia que descargaba con fuerza , los hermanos mirando el mármol mojado y esperando una decisión con el alma en un puño, ocurrió lo previsible , al igual que la abvocacion de la hermandad , el convento quedó en soledad , en la amarga soledad de saber que este año la soledad no vería la cara de su pueblo.

AL OTRO LADO DEL PUENTE , LA O 

Aún quedan esperanzas, la imagen del año anterior  del Nazareno de la O con un chubasquero cruzando el puente que separa su casa con Sevilla estaba presente en cada corazón que esperaba con fe en la salida de sus titulares. Pero el riesgo no era menor que unas horas atrás y el dolor de ver empapados a sus titulares no podía asumirse un año más , por lo tanto a falta de unos minutos para las siete de la tarde comunicaron su decisión: no harían estación de penitencia .

DESESPERANZA EN SAN ISIDORO

Los hermanos no llegaban a San Isidoro , más del 30% estaba vacío y aunque muchos creía que retrasaban su llegada por la lluvia está nunca se sucedió . El pronóstico no mejoró ni un ápice , en el exterior solo algunos fotógrafos y algunos hermanos esperaban aún con algo de esperanza la salida de su hermandad pero está al igual que la llegada de los hermanos que quedaban nunca se sucedió.Y a las 19:30 de la tarde , un cuarto de hora antes de su salida , la noticia se palpaba sin ser oída , la quinta hermandad del Viernes Santo tampoco saldría en estación de penitencia.

UNA TREGUA EN LA MORTAJA QUE NUNCA LLEGÓ

Aunque los pronósticos mejoraban en las últimas dos horas , el cielo parecía no querer abrirse , aún cubría de negro y gris toda Sevilla , entonces se pidió una prórroga pero ante la posibilidad de dañar a sus titulares y la poca mejoría que presentaba el cielo decidió al igual que las demás hermandades no poner su cruz de guía en la calle .

Y CON MONTSERRAT  EXPIRÓ SEVILLA.

Aún con la esperanza de que un milagro se sucediese , la hermandad de Montserrat pidió una hora de prórroga . Pero justo a la hora del ocaso las manos del cielo que cubrían Sevilla se abrieron y dieron paso de nuevo a la lluvia que había cubierto de desesperanza toda Sevilla, y pasadas las 21:00 el último rayo de esperanza para  el Viernes Santo se apago , Montserrat también suspendía su estación de penitencia.

Sevilla probó el sabor amargo de esa esponja con vinagre al igual que el hijo , ese sabor amargo que dijo que todo estaba escrito y a la par que la lluvia lágrimas de desesperanza, de dolor, de amargura, cubrían la cara de los hermanos que con fe en sus titulares había rogado al padre durante todo el año para que llegase ese momento y que pocas horas se había desvanecido.No solo lloraba Sevilla la muerte del Hijo , no solo lloraba Sevilla su soledad , Sevilla lloraba al ver el trabajo y la ilusión de un año de sus hermanos desvaneciéndose en horas , al ver a sus santos titulares en sus pasos y tener que soñar un año más hasta poder verles por las calles  tener que verles en sus templos.

Expiró en Viernes Santo , y horas después expiró Sevilla.

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