ALMONTE || El IAPH restaurará el traje “de los apóstoles” de la Virgen del Rocío

En el día de hoy, la Hermandad Matriz de Almonte ha llegado a un acuerdo con el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) para la intervención en el conjunto textil “de las hermandades”, también conocido como “el traje de los apóstoles”.

El conjunto está compuesto por el manto y vestido de la Virgen. Integrando en este último saya, cuello, pecherín, mangas  y sobremangas. También es parte del conjunto el traje del niño, formado por túnica y mangas. El conjunto atesorado por la Hermandad está protegido como Bien de Interés Cultural (BIC) en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz (CGPHA), como es usual dentro del variado ajuar de la Virgen.

Las piezas fueron diseñadas por Joaquín Castilla Romero y confeccionadas por el taller de bordados del convento de Santa Isabel de Sevilla, entre 1950 y 1961. Empleando tejido de tisú de plata con bordados de hilo metálico y de seda de colores. Presenta en el manto unas cabezas de querubines en marfil, obra de Juan Miguel González; y la paloma del Espíritu Santo en plata, de Seco Velasco.

Según los estudios técnicos, la alteración de las piezas se deben a suciedad que ha provocado la atenuación del brillo de los hilos metálicos de los bordados, así como la perdida cromática en las sedas polícromas y en el tisú. Además de estos efectos de la exposición a agentes de deterioro externos, como puede ser el incienso, se evidencian las pérdidas de hilos y elementos metálicos del bordado en gran parte del manto.

Sobre la saya se aprecia corrosión de algunos hilos y otros elementos metálicos, que han variado a matices pardos y verdosos y que por ende, afectan a la estética de la pieza. Los marfiles del manto presentan mayormente suciedad superficial y algunas lagunas en sus elementos. En la pieza de plata del Espíritu Santo se ha detectado una ligera capa de oxidación que no llega a alterar el aspecto del elemento.

Una intervención conservadora

La restauración se desarrollará en un plazo aproximado de nueve meses, siendo una intervención conservativa que buscará la mínima intervención y respeto a las obras, marcando como objetivo devolver a la obra su estabilidad material.

Para ello los técnicos se valdrán de estudios analíticos para la identificación de los elementos constituyentes, microaspiraciones para eliminar el polvo y otros agentes contaminantes y la limpieza química o láser de los bordados, rematando con la reintegración cromática y fijación de hilos sueltos del tejido y del bordado.

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