INVESTIGACIÓN || El Hospital de las Cinco Llagas y la Esperanza Macarena

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Para conocer a Sevilla, hay que conocer la historia de sus hermandades. Cada rincón esconde siglos en los que Hispalis ha pasado incluso a ser la ciudad más importante del mundo, a sufrir fuertes epidemias como la peste negra. La verdadera historia de amor, entre Cristo y Sevilla.

Viajemos ahora a la época de esplendor americano en Sevilla, por la zona de la muralla a la altura de San Gil y el Hospital de las Cinco Llagas. Allí se construirá una de las mayores leyendas sobre la misteriosa y adorada talla que procesiona la noche de cada Jueves Santo noche a Viernes Santo por la mañana, la Esperanza Macarena.

Todo comienza cuando un Italiano que marchaba a las américas enferma. El hombre fallece y las monjas al no encontrar a su familia, se quedan con su maleta. Al abrirla, asemejándose a un milagro, aparece el rostro de la Dolorosa. Las monjas deciden no realizarle cultos debido a falta de espacio en el sanatorio.

Como antecedente a la formación de la corporación actual, se forma en el siglo XVI en San Basilio la hermandad de la Sentencia de Cristo. A sabiendas de la Virgen residente en el Hospital, y en búsqueda de una talla mariana, deciden adquirirla, con un negocio “muy jugoso”. La Esperanza fue intercambiada por un reloj con campanas para facilitar la labor de los enfermeros en las horas de comida.

El director del que ahora es el actual Parlamento de Andalucía debía tener un aprecio especial por la talla, por lo que quiso añadir una cláusula al contrato verbal. Si la Virgen entraba dentro de los terrenos del Hospital, volvería a ser su propiedad.

En una de sus estaciones de penitencia, realizada desde San Gil, donde se había mudado unos años después de la “venta” de la talla, cae el techo de la iglesia mientras estaba fuera, por lo que se decide entrar en el Hospital. Un anciano, que era relojero, avisó al hermano mayor de que si lo hacían, perderían a la Virgen que tanto cariño tenía del pueblo. Así, la hermandad se redirigió a San Hermenegildo.

Transcurrieron los siglos y la Esperanza no pisó el Hospital, sobre todo por la presión de los devotos, que conociendo esa leyenda, temían perderla. Un suceso similar ocurrió en el año 1846, cuando el palio estaba muy cerca de entrar en el nosocomio de la Sangre. Los allí presentes generaron un violento tumulto con amenazas que provocaron que la Hermandad tuviera que dar la vuelta, debido de nuevo a que el pueblo conocía esta leyenda de la que bien confiaban que fuese verdad.

Todo este rumor profundizado y generado se rompe cuando en plena guerra civil la Esperanza entra en el año 1937 para que los heridos pudiesen sentir el apoyo y el amor de la Esperanza. De esta manera acabó la leyenda, ya sea por el conflicto o por el puro olvido popular, nadie se opuso.

La Esperanza sigue sin tener autor atribuido. Una de las Vírgenes más queridas de Sevilla estuvo cerca de 400 años sin entrar en el Hospital por el tratado verbal, del que a pesar de que no existe información escrita. Las voces del pueblo también son sabias, y a día de hoy, a las doce de la noche de cada Madrugá, la cruz de guía de la Hermandad de la Esperanza Macarena se pone en la calle en la jornada más espectacular e histórica de Sevilla.

 

 

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