INVESTIGACIÓN || Joselito “El Gallo” y su Esperanza Macarena.

Avatar

El mundo taurino ha estado muy ligado a lo largo de la historia con el mundo cofrade. Ejemplos hay de más, para explicarles relaciones íntimas de amor y devoción entre toreros de gran repercusión e imágenes sevillanas, como son el caso de Antonio Ordoñez y la Esperanza de Triana o Rafael Torres y el Gran Poder, pero sin duda, la relación que más destaca es la del torero de Gelves, José Gómez Ortega “Gallito” y la Esperanza Macarena.

 

Joselito, siempre tuvo su devoción hacia la Señora de San Gil, su Esperanza Macarena como bien decía él; ya que su madre, Doña Gabriela Ortega, siempre le inculcó esa devoción desde muy pequeño. Además, cuando la familia se trasladó a una casa de la Alameda de Hércules, se colocó en el oratorio una réplica de la Macarena.

Siendo ya novillero, el 14 de agosto de 1912 en la Maestranza triunfó matando seis astados a beneficio de su cofradía ya que estaba empeñado en realizarle a la Esperanza Macarena una corona de oro que un año mas tarde tendría.

Sin embargo, el momento que marcaría al matador y le haría unirse más a la Hermandad de la Macarena fue el 17 de agosto de 1913, cuando un toro de Saltillo en San Sebastián lo cogió por el pecho, pero afortunadamente, el pitón se frenó gracias a que el torero sevillano llevaba una medalla de oro y brillantes con la imagen de su Esperanza que anteriormente le había regalado su madre. Desde ese momento, antes de salir de viaje ya fuese de vacaciones, por faenas en el albero de las plazas de toros o por irse al campo en invierno donde tentaba y acosaba ganado bravo, Joselito visitaba a la Macarena.

Eso sí señores y señoras, Joselito era un hombre fiel a su cofradía, y en las vísperas de nuestra Semana Mayor, el torero volvía a la capital hispalense para salir de nazareno con su madre, que acompañaba todos los años a la Virgen durante toda la procesión descalza, puesto que ella tenía una promesa con la Macarena.

A principios del 1915, Joselito sufrió unas fiebres altas que le impidieron que pudiera acompañar a la Macarena en su estación de penitencia. Por ello, su madre que era camarera de la Hermandad de la Soledad convenció a dicha Hermandad para que se desviase de San Lorenzo y pasase por delante de su casa en la Alameda con el único fin de que Joselito viese a la Virgen.

El toreo de Gelves siguió lidiando muchas veces a beneficio de la Esperanza. Tenía pensado comprarle unos varales de oro para el palio de la Macarena; pero Dios no quiso. La tragedia en Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920 en el que Joselito falleció a causa de la cornada de un toro le impidió seguir visitando a su Esperanza Macarena y toreando en las plazas. Eso sí, su Esperanza, al menos recibió las mariquillas de esmeralda que tanto la caracterizan.

Esperanza Macarena en su besamanos con las mariquillas de esmeralda.

Tras la muerte de Joselito, D. Juan Manuel vistió de luto a su Esperanza. El torero más grande tanto dentro como fuera del albero que se había conocido hasta la fecha, tuvo en su honor dos funerales, el 20 de mayo en la parroquia de San Gil y el 22 de mayo en el altar mayor de la catedral. El 20 de mayo, Juan Manuel con buena parte del terciopelo bordado del palio, montó un altar espectacular a la altura del momento, pero lo más impactante y memorable de ese acto fue ver a la Macarena ataviada de negro, hecho que nunca se había visto en los años de historia de la Hermandad. En cambio, el funeral del 22 de mayo creó un gran debate; había gente a favor y otros en contra de este acto. Esto se debía en buena parte a que el funeral parecía uno de Estado, ya que fue en el altar mayor, con catafalco, blandones de plata, música de Eslava dirigida por el maestro de capilla D. Torres, la presencia de grandes celebridades de España, del mundo cofrade y de la tauromaquia… resultaron chocantes para ciertas mentalidades de aquella época.

 

Finalmente, D. Mariano Benlliure recreó uno de los mejores monumentos funerarios vistos hasta la fecha que más tarde, sería depositado en el cementerio de San Fernando. A continuación les adjunto una imagen del espectacular panteón caracterizado por una niña que portaba una imagen de la Macarena. Sin duda, una relación que nunca se olvidará y seguro que, la Esperanza Macarena estará siempre agradecida por el esfuerzo y los regalos de su torero, del rey del toreo, José Gómez Ortega “Gallito”.

Panteón de José Gómez Ortega.

ÚLTIMAS NOTICIAS