INVESTIGACIÓN || La Estrella que quiso brillar al otro lado del Guadalquivir

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Corría el año 1902, en Triana corrían tiempos prósperos y de cierto impulso económico con un arrabal cuyo censo poblacional multiplicaba el de muchas capitales de provincias andaluzas. Pero una hermandad, la de La Estrella no estaba cómoda en dicho arrabal y argumentando al arzobispado de Sevilla el compartir sede con otras hermandades en una Iglesia de San Jacinto, en la cual no se había fundado ni tenía altares en propiedad, solicita el traslado de su sede a la Capilla del Rosario, en el recinto del Cuartel de Artillería, situado en el hoy Teatro de la Maestranza y que es sede actual de la Hermandad de las Aguas. Curiosamente en el año 1902 y tras la aprobación del cabildo de oficiales, la Estrella decidió cambiar su salida del Domingo de Ramos al Miércoles Santo, día en el comenzó a salir tras la reorganización, con el fin de no coincidir en el día precisamente con la Hermandad de las Aguas y la cual salía también de San Jacinto.

Fotografía: Manuel MT

La Hermandad de la Estrella fue una de las grandes perjudicadas de la crisis sufrida por las hermandades sevillanas desde finales del s.XVIII hasta bien entrado el S.XIX. La corporación del Domingo de Ramos venía desde el Convento de la Victoria (actual Museo de Carruajes en la Plaza de Cuba) que con la exclaustración del convento en 1835, los titulares pasan a la Iglesia de San Jacinto, la cuál aún no está regida por la orden dominica, ya que tras las desamortizaciones, los frailes abandonaron no solo el convento sino que también la ciudad, regresando a San Jacinto en 1905. En este templo los titulares de la Estrella se refugian del olvido con una hermandad rota y con muy pocos hermanos hasta 1880, cuando comienza a resurgir de las cenizas saliendo por primera diez años después, en la tarde del Miércoles Santo de 1890. Hasta la fecha de 1902, la Estrella fue alternando días de salida en Semana Santa, desde el Domingo de Ramos, pasando por Martes, Miércoles y Jueves Santo.

Fotografía: Luis Felipe de Acuña

 

Pero, ¿por qué no termina de trasladarse la hermandad trianera a la Capilla del Dos de Mayo? Pues bien, además de solicitar el traslado a este templo sevillano, en un escrito firmado el 11 de Abril de 1902, la Hermandad de la Estrella solicita también la fusión con la Hermandad del Santo Rosario, que residía allí y que terminaría por fusionarse con la Hermandad de las Aguas. Propone también, la realización de obras para poder adecentar la capilla, que se encontraba en ruinas tal y como la describía Don José Gestoso Pérez en su emblemática obra “Sevilla Monumental y Artística”, para así albergar el culto a sus sagrados titulares. Este escrito que entra en el arzobispado el 15 de Abril de 1902, no sienta bien en el seno del prelado hispalense ya que considera que los inconvenientes motivados para el solicitado traslado a la Calle Dos de Mayo se podían subsanar y así no privar a Triana de unas imágenes con la que el barrio tanto se identificaba. Además, en este informe también se reconocía que si las imágenes se marchaban de San Jacinto, los altares se quedarían vacíos sin ninguna talla con la que “rellenarlos”. Gracias a este informe negativo por parte del arzobispado, la Estrella decidió no moverse de Triana, aunque si hubo otro intento de trasladar su sede a las afueras del Viejo Arrabal, concretamente a la Iglesia de San Marcos en 1922, aunque no llegó a estar tan cerca de producirse como éste de 1902.

 

 

*Nota: Toda esta información ha sido extraída del Boletín Oficial del Consejo de Hermandades y Cofradías (Nº600, Enero de 2009)

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