SEVILLA || Desde dentro…

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Empieza a amanecer un nuevo día en la ciudad de Sevilla, su patrona despierta con su chiquillo en brazos, todavía adormilado cuando las primeas luces del alba ya asoman y un silencio solemne recorre las naves de la Catedral. Es 15 de agosto, día de glorioso para esta bendita ciudad mariana, que este año, rezará a su Virgen de los Reyes de una forma diferente a causa de la pandemia por la que estamos pasando.

Pero hay un factor con el que no contaba el Coronavirus, y es que nuestro amor por el Hijo y su Madre trasciende a lo físico, porque la frustración de no poder poder ver a su patrona posesionar se vuelve en consuelo cuando Sevilla reza, y la ve, esa es la fuerza de la fe, de la devoción, del amor de un pueblo a una Madre que cada 15 agosto procesiona ante la efusiva mirada de sus fieles.

Por eso hoy, aunque pienses que no puedes ver su andar por la Catedral, escuchar el teñir de las campanas, oler a flores y a incienso o sentir como los hijos de Sevilla le rezan a su Patrona… No es así, porque la Virgen de los Reyes este año procesiona como todos, y lo hace por nuestros corazones. Procesiona rogando al Padre por nosotros, para que esta situación pase, por la salud de todos sus hijos y para que la llama de la Fe, la Esperanza y la Caridad no se extinga nunca en nuestras almas.

Si cerramos los ojos, podemos verla sonreír, y con el amanecer despierta también su Hijo, ambos están impacientes, saben que aunque no vean el Sol por las calles colindantes de la Catedral, lo verán desde los corazones de todos sus hijos, pues María ha estado, está y estará siempre con nosotros.

Este año la Virgen de los Reyes no ha procesionado. Este año ha sido Sevilla quien ha procesionado ante la Virgen de los Reyes.

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