SEVILLA || Las nuevas normas impuestas por la Archidiócesis de Sevilla

Con el fin del Estado de Alarma en nuestro país, no se han hecho esperar la batería de medidas en cada Comunidad Autónoma. Situándonos en Andalucía, y siguiendo la estela de la Orden de 7 de mayo de 2021 (BOJA extraordinario n.º 41), nuestro aún arzobispo de Sevilla, Monseñor Juan José Asenjo, ha publicado un decreto para establecer una nueva regulación en lo que a las celebraciones litúrgicas se refiere. Las medidas que han sido anunciadas son las siguientes:

  1. En primer lugar, se distinguen los cuatro niveles de alerta, realizándose las celebraciones litúrgicasrespetando para cada nivel de alerta sanitaria los aforos máximos establecidos”, debiendo estar indicado a la entrada del templo el aforo vigente. Los aforos serán del 75% (nivel 1), del 60% (nivel 2), del 50% (nivel 3) y del 30% (nivel 4), teniéndose que mantener en todo caso la distancia mínima de un metro y medio entre cada fiel. Cabe mencionar que estos aforos “son de aplicación tanto en el interior, como en el exterior de los edificios sagrados”. En lo que concierne a las celebraciones corpore insepulto, el aforo será el establecido por la normativa dictada por el Ejecutivo andaluz.
  2. Huelga recordar que las pilas de agua bendita, así como las bautismales, deberán permanecer vacías o, al menos, tapadas, utilizándose para administrar el Sacramento del bautismo un recipiente al que no retorne el agua utilizada. Asimismo, en tanto no lo estime oportuno los expertos, se evitará el contacto físico con las imágenes sagradas de los templos.
  3. En lo que respecta a los actos religiosos en la vía pública, se podrán llevar a cabo celebraciones en la vía pública, siempre y cuando lo aconsejen las “circunstancias pastorales”, amén de la pertinente autorización de la autoridad municipal competente, la cual se encargará de determinar las medidas organizativas así como las de protección que estimen necesarias. No obstante, no solo es menester la autorización municipal, sino también el consentimiento “del Vicario Episcopal de Zona y, en caso de que se trate de cultos externos extraordinarios promovidos por hermandades y cofradías, u otras asociaciones de fieles, se solicitará también autorización al Delegado Episcopal para los Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías, que será tramitada a través de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías”. En cuanto al traslado de imágenes sagradas para presidir las celebraciones litúrgicas, se podrán realizar de manera privada, debiéndose solicitar autorización a las autoridades eclesiásticas mencionadas. En ningún caso se podrán realizar celebraciones de romerías, procesiones y traslados de las imágenes sagradas con acompañamiento de fieles de forma pública. Por otro lado, y teniendo en cuenta que se aproxima la procesión del Stmo. Corpus Christi, solo tendrá carácter claustral, aunque se podrá impartir la bendición con el Santísimo en el atrio del templo si es posible.

En lo que concierne al transcurso de la celebración eucarística, se deberán tener en consideración lo siguiente:

  • Se reducirá a lo mínimo que sea menester el número de acólitos, lectores y demás ministros del altar, especialmente si el presbiterio es reducido. Asimismo, estas personas deberán desinfectarse las manos antes de llevar a cabo su tarea en el altar.
  • La patena, el cáliz y los copones estarán cubiertos con la “palia” en el momento de la plegaria eucarística.
  • El saludo de la paz será sustituido por un gesto para evitar el contacto directo. Esto será así siempre y cuando no se omita directamente este momento.
  • El diálogo entre el sacerdote y la persona que va a comulgar (“El Cuerpo de Cristo”. “Amén”), se pronunciará de forma colectiva tras la expresión “Señor no soy digno…”, distribuyéndose la Eucaristía en silencio para evitar cualquier propagación de aerosoles.
  • Antes y después de distribuir la Sagrada Comunión, todo aquel que haya participado en su reparto se deberá desinfectar las manos.
  • Si el sacerdote fuera mayor, o bien porque así lo requieran otras circunstancias, éste podrá designar otros ministros extraordinarios de la Eucaristía para la correcta distribución de la Sagrada Comunión.
  • Asimismo, “se exhorta vivamente a los fieles, hasta tanto desaparezcan los riesgos extraordinarios para la salud de todos, a recibir, con la debida reverencia, la Sagrada Comunión en la mano“.

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