SEVILLA || Vueltas a los ensayos con un amargo sabor

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Sin duda alguna, uno de los colectivos más olvidados por esta pandemia son las bandas de música, quienes vieron como el coronavirus desvanecía todo el trabajo realizado hasta el 14 de marzo cuando se decretó el Estado de Alarma. Desde entonces hasta ahora, las bandas han estado en una suerte de limbo debido a la ausencia de un marco legal claro y conciso. Bien es cierto que en los meses estivales las formaciones musicales pudieron retomar su trabajo, pero desde el comienzo de la segunda ola allá por el mes de octubre, las bandas vieron de nuevo como se cancelaban sus ensayos sin saber muy bien qué pasaría. Este largo periplo en el desierto, en el que, como dijo Juan Sebastián Elcano a Carlos I tras la primera vuelta al mundo: “hemos pasado penalidades que solo Dios sabe”, parece haber encontrado un pequeño oasis, ya que la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía ha comunicado que tiene ya listo el protocolo relativo a la regularización de los ensayos y conciertos de estas formaciones. Según ha comunicado la Junta de Andalucía, este protocolo será publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) dando así la cobertura legal necesaria para la vuelta al trabajo.

Las medidas establecen que los ensayos tendrá que realizarse al aire libre, con un total de 50 músicos en el nivel 3 de alerta –ampliable a 80 en el nivel 2– y cada miembro de la formación deberá guardar la oportuna distancia de seguridad de 2 metros. Cabe destacar que según la Consejería de Salud y Familias, el uso de instrumentos de viento supone una actividad “de alto riesgo, tanto por las gotículas expedidas como por los aerosoles generados”. Es por ello por lo que el protocolo también prevé las pautas a seguir en los conciertos, que serán al aire libre guardando 2 metros de separación entre los músicos y 4 entre los músicos y el público que acuda, rigiéndose el aforo por lo establecido en cada caso por las restricciones de la Junta de Andalucía. En el caso de conciertos en lugares cerrados, el Ejecutivo andaluz señala que será un “caso excepcional“, siendo preceptivo que dichos espacios sean de “gran amplitud y ventilación natural adecuada y permanente”, aunque en este caso la distancia con el público será de 5 metros y no de 4 como en el anterior caso.

Por otro lado, el protocolo dispone que será obligatorio desinfectar los instrumentos de percusión así como los accesorios de estos -tales como baquetas o mazas-, además de los atriles que sean compartidos. En cuanto a los instrumentos de viento, la expulsión de la saliva acumulada deberá hacerse en vertical hacia el suelo, procurando guardar la distancia social tanto con el resto de componentes como con el público en caso de conciertos, incluso el propio protocolo recomienda usar empapadoras para la saliva acumulada, que será obligatoria en conciertos cerrados, puesto que permite retener la saliva así como impedir la expansión de los aerosoles sin que se resienta la calidad del sonido que sale por la campana de cada instrumento. Asimismo, los músicos de viento solo se podrán quitar la mascarilla para tocar, debiendo llevarla puesto durante los momentos en los que no están tocando. Sin embargo, en el caso de los percusionistas, la tendrán que llevar colocada en todo momento. Se establece también que las bandas deberán realizar un registro con las personas que acudan a ensayos o conciertos, intentando que sea siempre las mismas personas. Estos registros deberán permanecer custodiados, al menos, durante catorce días, con el fin de facilitar el rastreo de los contactos en el hipotético caso de que se detecte algún positivo.

No obstante, existe un malestar por parte del presidente del Consejo de Bandas de Sevilla, Manuel Esteban, quien afirmaba para ABC de Sevilla que “ya es tarde, muchas bandas no van a llegar a los eventos programados para la Cuaresma y la Semana Santa“. Y es que, como apuntaba al principio, las formaciones musicales llevan prácticamente un año sin poder ensayar, y soportando una crisis que puede desembocar, como ya ha pasado, en la desaparición de muchas bandas debido principalmente al endeudamiento, puesto que no han recibido ningún tipo de ayuda ni por el gobierno autonómico ni por el estatal, y solo algunas hermandades están aportando alguna pequeña cantidad, aunque con idénticas dificultades ya que tampoco las corporaciones están pasando por un buen momento económico. Manuel Esteban expresaba, asimismo, su enfado con el retraso de la aprobación de este protocolo, afirmando que “la fecha límite que dimos para poder llegar con un mínimo de dignidad a los actos previstos era esta semana porque queríamos aprovechar el puente para redoblar los ensayos, pero no ha sido así”, por lo que no es de extrañar que, según ha indicado el presidente del Consejo, haya bandas que no podrán actuar debido al poco tiempo de preparación para dichos eventos como pueden ser los conciertos en Fibes o en el parque Magallanes. Finalmente, Manuel Esteban considera que el nivel musicalva a caer drásticamente” por culpa de la pandemia y de la mala gestión por parte de las administraciones, sentenciando que les han “ninguneado desde todos los ámbitos“.

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